Medos e Fobias




Imagine como seria bom não ter medo de nada. Viver a vida tranquilamente, sem qualquer tipo de temor … de bandidos, sequestradores, aranhas, cobras, aviões, doenças, dentistas, solidão, entre outras coisas. Claro que a intensidade do medo é intensificada pelo histórico de vida de cada um. Portanto, diante de nossos pavores, só nos restam duas alternativas: lutar ou fugir

 O medo é absolutamente essencial à nossa sobrevivência! Imagine se você, que vive na selva de pedra da cidade, não tivesse medo de um bandido armado que entrasse na sua casa ou que te abordasse na rua. As chances de você fazer uma bobagem e levar um tiro seriam muito maiores. Ou imagine se você entrasse numa selva de verdade e saísse acariciando cobras e tigres por aí, achando tudo muito bonitinho … as chances de levar uma picada, ou uma mordida, ou morrer certamente seriam muito maiores.

O medo é um sentimento universal e muito antigo. Pode ser definido como uma sensação de que a pessoa corre perigo, de que algo de muito ruim está para acontecer, em geral acompanhado de sintomas físicos que incomodam bastante. O medo persistente e irracional resulta em evitamento consciente do objeto, atividade  ou situação específica temidos.

 Todos sabemos que o medo é uma reação protetora e saudável do ser humano. O medo "normal" vem de estímulos reais de ameaça à vida.

Em princípio, lutar pode ser uma reação positiva. Isso não quer dizer que fugir seja uma reação negativa. Tudo depende da situação e é preciso reconhecer os próprios limites. Quando há uma situação de ameaça real à sua vida, o medo não é uma reação patológica, mas de proteção e autopreservação.


Destacamos aqui trës situações bem distintas relacionados o medo:

O medo: Trata-se de uma emoção natural do ser humano. O medo atua como um aliado, protegendo-nos e funcionando como um sinalizador para precaução contra perigos reais. Se procurarmos nos livros e estudos de Psicologia, encontraremos inúmeras conceituações sobre esta emoção, entre elas, a de que o medo é resultante de uma ameaça à rotina da existência.

A fobia: A fobia é uma espécie de medo acentuado, excessivo, desmedido, na presença ou previsão de encontro com o objeto ou situação que causa ansiedade em um grau elevadíssimo.

O pânico: Distúrbio  nitidamente diferente de outros tipos de ansiedade, caracterizando-se por crises súbitas, sem fatores desencadeantes aparentes. A sensação é de morte eminente, de perda de controle e medo de enlouquecer. Quando os ataques acontecem com certa freqüência, o diagnóstico pode ser transtorno/distúrbio do pânico. É o estágio patológico mais avançado do medo e os cuidados médicos e psicológicos são urgentes.

Várias abordagens tentam explicar o medo e seus processos, porém hoje sabemos que a mais provável explicação é que esses temores foram importantes para a sobrevivência da espécie humana, e ao que parece trazemos essas informações muitas vezes adormecida mas que pode ser despertada a qualquer momento.

Fonte: PsicNet

Comentários

juan buendia disse…
NO EXISTE UN DÍA MÁS HERMOSO QUE EL DÍA DE HOY.
LA SUMA DE MUCHÍSIMOS AYERES, FORMA MI PASADO.
MI PASADO SE COMPONE DE RECUERDOS ALEGRES, TRISTES...

ALGUNOS ESTÁN FOTOGRAFIADOS Y AHORA SON CARTULINAS DONDE ME VEO PEQUEÑO,
DONDE MIS PADRES SIGUEN SIENDO RECIÉN CASADOS, DONDE MI CIUDAD PARECE OTRA.

EL DÍA DE AYER PUDO HABER SIDO UN HERMOSO DÍA, PERO....
NO PUEDO AVANZAR MIRANDO CONSTANTEMENTE HACIA ATRÁS,
CORRO EL RIESGO DE NO VER LOS ROSTROS DE LOS QUE MARCHAN A MI LADO.

PUEDE SER QUE EL DÍA DE MAÑANA AMANEZCA AUN MÁS HERMOSO
PERO NO PUEDO AVANZAR MIRANDO SOLO EL HORIZONTE,
CORRO EL RIESGO DE NO VER EL PAISAJE QUE SE ABRE A MI ALREDEDOR.

POR ESO, YO PREFIERO EL DÍA DE HOY.
ME GUSTA PISARLO CON FUERZA, GOZAR SU SOL O ESTREMECERME CON SU FRÍO,
SENTIR COMO CADA INSTANTE DICE: ¡¡ PRESENTE !!

SÉ QUE ES MUY BREVE, QUE PRONTO PASARÁ,
QUE NO VOY A PODER MODIFICARLO LUEGO, NI PASARLO EN LIMPIO.
COMO TAMPOCO PUEDO PLANIFICAR DEMASIADO EL DÍA DE MAÑANA
ES UN LUGAR QUE TODAVÍA NO EXISTE.

AYER FUI.
MAÑANA, SERÉ.
HOY, SOY.
juan buendia disse…
Albergar la ira es como agarrar un carbón hirviendo con la intención
de lanzárselo a alguien. Es uno mismo el que termina quemándose.
(Buddha)
juan buendia disse…
La mente crea el abismo y el corazón lo cruza.
juan buendia disse…
Cuando no confiamos en que nos critican por nuestro bienestar, o cuando alguien lejos de querernos, porque cierto es aquello de que, quien te quiere te aporrea, claro en el sentido de que quien te ama, quiere lo mejor y te hará ver las maneras en que fallas… no nos corrige o no nos da ese beneficio viene siendo todo menos amigo, y bien éso pasará cuando nosotros no seamos receptivos a ver que alguien pueda ayudarnos a ser mejores viendo las cosas desde el otro lado, en el convencimiento que lo hace por algo tan sólido como la amistad verdadera.
juan buendia disse…
La amistad es éso, confianza y aceptación, ayuda y apoyo, pero solo tendremos todo ese beneficio cuando nos asumamos libremente con todos nuestros fallos y carencias, cuando estemos dispuestos a oir la verdad, de aquel que siendo nuestro amigo no nos dejará sin darnos el beneficio de su opinión, el gran regalo de su consejo, porque cuando alguien nos empieza a mentir, perdón pero ahí no veo yo nada de amistad.

La amistad verdadera no es apariencia ni cumplimiento, es un hecho que se vive, cuando tenemos la suerte de encontrar un verdadero amigo, lo apreciamos y lo valoramos, y así debemos asumir que nos valora y nos aprecia, no le mentimos, no nos miente, porque las verdaderas relaciones se construyen sobre la sinceridad, o no?
juan buendia disse…
La sinceridad.
“Manifiesta, si es conveniente, a la persona idónea y en el momento adecuado, lo que ha hecho, lo que ha visto, lo que piensa, lo que siente, etcétera, con claridad, respeto a la situación personal o a la de los demás.”

Para muchas personas, la sinceridad, no significa tener en cuenta las palabras “si es conveniente” y “a la persona idónea y en el momento adecuado”. Para que la sinceridad tenga sentido no puede tratarse de una comunicación al azar. La persona tiene que reconocer su propia realidad y poseerla en cierto grado, para luego comunicarla, de acuerdo con su discernimiento. Concretamente, la sinceridad debería ser gobernada por la caridad y por la prudencia.

¿Alguna vez has sentido la desilusión de descubrir la verdad?, ¿esa verdad que descubre un engaño o una mentira?, seguramente que si; la incomodidad que provoca el sentirnos defraudados, es una experiencia que nunca deseamos volver al vivir, y a veces, nos impide volver a confiar en las personas, aún sin ser las causantes de nuestras desilusión.

Pero la sinceridad, como las demás virtudes, no es algo que debamos esperar en los demás, es un valor que debemos vivir para tener amigos, para ser dignos de confianza...

La sinceridad es una virtud que caracteriza a las personas por la actitud congruente que mantienen en todo momento, basada en la veracidad de sus palabras y acciones.
juan buendia disse…
La sinceridad.
“Manifiesta, si es conveniente, a la persona idónea y en el momento adecuado, lo que ha hecho, lo que ha visto, lo que piensa, lo que siente, etcétera, con claridad, respeto a la situación personal o a la de los demás.”

Para muchas personas, la sinceridad, no significa tener en cuenta las palabras “si es conveniente” y “a la persona idónea y en el momento adecuado”. Para que la sinceridad tenga sentido no puede tratarse de una comunicación al azar. La persona tiene que reconocer su propia realidad y poseerla en cierto grado, para luego comunicarla, de acuerdo con su discernimiento. Concretamente, la sinceridad debería ser gobernada por la caridad y por la prudencia.

¿Alguna vez has sentido la desilusión de descubrir la verdad?, ¿esa verdad que descubre un engaño o una mentira?, seguramente que si; la incomodidad que provoca el sentirnos defraudados, es una experiencia que nunca deseamos volver al vivir, y a veces, nos impide volver a confiar en las personas, aún sin ser las causantes de nuestras desilusión.
juan buendia disse…
Pero la sinceridad, como las demás virtudes, no es algo que debamos esperar en los demás, es un valor que debemos vivir para tener amigos, para ser dignos de confianza...

La sinceridad es una virtud que caracteriza a las personas por la actitud congruente que mantienen en todo momento, basada en la veracidad de sus palabras y acciones.

Para ser sinceros debemos procurar decir siempre la verdad, esto que parece tan sencillo, a veces es lo que cuesta más trabajo. Con aires de ser “francos” o “sincero”, decimos con facilidad los errores que cometen los demás, mostrando lo ineptos o limitados que son.

Pero no todo esta en la palabra, también se puede ver la sinceridad en nuestras actitudes. Cuando aparentamos lo que no somos, (normalmente es según el propósito que se persiga: trabajo, amistad, negocios, círculo social...), se tiene la tendencia a mostrar una personalidad ficticia: inteligentes, simpáticos, educados, de buenas costumbres... En este momento viene a nuestra mente el viejo refrán que dice. “dime de que presumes... y te diré de que careces”.

Cabe enfatizar que “decir” la verdad es una parte de la sinceridad, pero también “actuar” conforme a la verdad, es requisito indispensable.

El mostrarnos “como somos en realidad”, nos hace congruentes entre lo que decimos, hacemos y pensamos, esto se logra con el conocimiento y la aceptación de nuestras cualidades y limitaciones.
juan buendia disse…
Ser sincero, exige responsabilidad en lo que decimos, evitando dar rienda suelta a la imaginación o haciendo suposiciones.

Para ser sincero también se requiere “tacto”, esto no significa encubrir la verdad o ser vagos al decir las cosas. Cuando debemos decirle a una persona algo que particularmente pueda incomodarla principalmente debemos ser conscientes que el propósito es “ayudar” o lo que es lo mismo, no hacerlo por despecho, enojo o porque “nos cae mal”, eso tiene otro nombre, y no es el de sinceridad, aunque lo que digas no falte a la verdad. Hay que encontrar el momento y lugar oportunos, esto último garantiza que la persona nos escuchará y descubrirá nuestra buena intención de ayudarle a mejorar.

En algún momento la sinceridad requiere valor, nunca se justificará el dejar de decir las cosas para no perder una amistad o el buen concepto que se tiene de nuestra persona. La persona sincera dice la verdad siempre, en todo momento, aunque le cueste, sin temor al que dirán.
juan buendia disse…
Al ser sinceros aseguramos la amistad, somos honestos con los demás y con nosotros mismos, convirtiéndonos en personas dignas de confianza por la veracidad que hay en nuestra conducta y nuestras palabras. A medida que pasa el tiempo, esta norma se debe convertir en una forma de vida, una manera de ser confiables en todo lugar y circunstancia.

“La sinceridad y la humildad son dos formas de designar una única realidad”

Para ver la realidad de tal modo que sirva de base para una progresión personal, hace falta distinguir entre lo importante y lo secundario. Si la persona no quiere mejorar, si entiende la vida como una condición en que puede encontrar el placer y no le incumbe ningún esfuerzo de mejora en función de la finalidad última por la cual ha sido creado, distinguir entre lo importante y lo secundario no vale la pena.
juan buendia disse…
La orientación podría venir por ver lo que es:


1.- Distinguir entre hechos y opiniones.

2.- Distinguir entre lo importante y lo secundario.

3.- distinguir a quién se debería contar qué cosas.

4.- Distinguir el momento oportuno.

5.- Explicar por qué.



La educación de la sinceridad básicamente supone la educación del tacto, de la discreción y de la oportunidad. Porque ser sincero no consiste en decir todo a todos y siempre.

El discernimiento será, como siempre, nuestra herramienta fundamental para dar sentido a esta virtud.

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